Dependencia y salud y su acercamiento a las enfermedades neurológicas crónicas
EDUARDO MARTÍNEZ-VILA JORDI MATÍAS-GUIU. Publicado en e Número 8 de Summa Neurologica
Comisión Nacional de Neurología . Bajarse el articulo en PDF
La publicación de la Ley de Autonomía Personal y la Dependencia ha abierto en los medios de comunicación, tanto generales como sanitarios, el debate sobre si la nueva norma se adecúa o no a las necesidades del ciudadano. Se trata por tanto de un debate que, sin duda, dado su carácter social, tiene un trasfondo político, en el sentido positivo del término, pero no por ello debe perder su connotación técnica. La dependencia no es una consecuencia de una situación social, sino la consecuencia de la enfermedad y, por tanto, representa un problema de salud. La propia definición de la OMS sobre la dependencia marca esta relación con la enfermedad al definirla como “un estado en que las personas necesitan ayuda y asistencia para el desarrollo de sus actividades diarias debido a pérdida de la autonomía por razones físicas, psicológicas y cognitivas”. Es, por tanto, la ausencia de la posibilidad de vivir de forma autónoma y necesitar la ayuda de otros para la realización de las actividades de la vida diaria como consecuencia de la enfermedad, y está ligada a sus consecuecias a través de las secuelas producidas por la propia dolencia, a través de las lesiones originadas por sus consecuencias patológicas y sus actividades, a través de los resultados de los tratamientos necesarios para su control, a través de las consecuencias personales y psicológicas que la propia enfermedad produce o a través de las las repercusiones familiares y sociales que la enfermedad provoca.



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